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Entrevista

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Entrevista
Crear conceptos originales desde cero para cada nueva tendencia es una tarea costosa y que requiere muchos recursos. En el sector del iGaming, que hoy en día se desarrolla de forma dinámica, crear y ampliar universos de juego se ha convertido en una alternativa mucho más flexible y estratégica. Permite a los desarrolladores adaptar cuidadosamente mecánicas probadas a las necesidades cambiantes tanto de los operadores como de los jugadores.
Recientemente, Ivan Shlapunov, nuestro director clave de desarrollo empresarial en Belatra Games, concedió una entrevista en profundidad a G3 Media para hablar sobre la economía de las secuelas, el desarrollo de propiedades intelectuales originales y cómo la expansión de los universos de los juegos da forma a nuestra filosofía de producto.

Evaluar si una tragaperras puede convertirse en una serie completa no es tan sencillo como consultar sus cifras de la primera semana. Las estadísticas iniciales suelen verse infladas por una campaña de marketing activa y una ubicación destacada en la página de inicio. Ivan destaca que el verdadero potencial de una franquicia solo se hace evidente con el paso del tiempo. Cuando un juego mantiene un tráfico elevado y una actividad estable durante años, se demuestra que el interés va más allá de la curiosidad inicial y que el concepto puede sustentar una mayor expansión.

Aunque los estudios de mercado suelen afirmar que los jugadores exigen novedades constantes, los datos del mundo real muestran una imagen diferente. A los jugadores les gusta probar nuevas funciones, pero una vez satisfecha su curiosidad inicial, suelen volver a las mecánicas que ya conocen y en las que confían. Ivan señala que los desarrolladores no deben dejar de innovar, sino más bien cambiar la forma en que se presentan las nuevas ideas. En lugar de reconstruir un título desde cero, las mecánicas novedosas funcionan mejor cuando se integran en una estructura en la que ya se confía. Un personaje reconocible atrae la atención inicial, pero una ejecución de primera categoría es lo que hace que los jugadores vuelvan.

La economía de las secuelas no consiste en tomar atajos rápidos, sino que es una forma práctica de gestionar el riesgo comercial en un mercado impredecible. Desarrollar tragaperras totalmente nuevas para cada tendencia efímera resulta costoso e impredecible. Ampliar propiedades intelectuales propias y sólidas proporciona a estudios como el nuestro una base flexible, lo que nos permite actualizar conceptos probados y muy apreciados para adaptarlos a las preferencias actuales de los jugadores, al tiempo que controlamos los riesgos de producción y mantenemos una calidad constante.

Un gran ejemplo de este enfoque dentro de nuestra cartera es Mummyland Treasures. Esta tragaperras se ha mantenido como una de las favoritas de los jugadores y ha ocupado los primeros puestos en los lobbies de los casinos durante más de tres años. Al ver lo mucho que el público se identificaba con el personaje y el entorno, ampliamos la idea hasta convertirla en toda una serie: el Mummyverse. Esto incluyó variaciones de temporada como Santa Mummy, juegos instantáneos como Mummy's Mines, y formatos clásicos como Fortune Mummy, lo que finalmente convirtió a la momia en nuestra mascota oficial a nivel mundial.

Crear una secuela plantea una serie de retos únicos en comparación con el lanzamiento de un juego nuevo. Los lanzamientos completamente nuevos parten sin expectativas y deben ganarse la atención partiendo de cero. Las secuelas, sin embargo, obtienen un reconocimiento inmediato, pero los usuarios las comparan naturalmente con las versiones anteriores, evaluando los cambios en la mecánica, el ritmo y los gráficos. El objetivo es encontrar un equilibrio: añadir características novedosas al tiempo que se conserva la identidad fundamental que convirtió al lanzamiento original en un éxito.
No todos los juegos de éxito pueden convertirse en una franquicia. Las tragaperras minimalistas o las clásicas máquinas de frutas suelen carecer del potencial narrativo o de la profundidad de los personajes necesarios para una serie, lo que hace que cualquier intento de crear una secuela resulte forzado. Iván destaca que las franquicias duraderas requieren mundos flexibles y personajes versátiles capaces de evolucionar hacia nuevos formatos, temas y mecánicas con el paso del tiempo.

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